Los fuertes impactos mediáticos de la semana pasada dejaron poco para la reflexión, pero mucho para la victoria de la moral. Júbilo por la detención de La Barbie y su vinculación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Escándalo por el anuncio del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de la existencia de un segundo sobreviviente de la matanza de 72 migrantes en Tamaulipas. Duelo por la muerte del célebre escritor y periodista Germán Dehesa.
Triunfó el bien sobre el mal: Fue capturado un monstruo capaz de ejecutar descuartizamientos a inducir a los niños a la drogadicción. Nada más glorioso que poner un alto al castigo que la bestia ejerce contra la bella.
Mayor celebración aún: Los vínculos de La Barbie con Colombia ayudaron a reafirmar otra maldad: La de las FARC, los guerrilleros transfigurados en torturadores y terroristas; aquellos que pasaron de reivindicadores del pueblo a envenenadores de la juventud.
Las buenas conciencias rasgaron sus vestiduras. Voces mediáticas y el canciller hondureño, Mario Canahuati, criticaron la “irresponsabilidad” del presidente de Ecuador por revelar la existencia de un segundo sobreviviente de la matanza y alertar así a los criminales para asesinarlo.
Doble escándalo: Los macabros homicidios de hombres con estatuto de sobrevivientes; de héroes con apenas carne en los huesos para cruzar fronteras; de víctimas de vampiros capaces de chupar la poca sangre que les queda en el pellejo. Todo esto más su infame exposición como corderos para el sacrificio.
Finalmente, el final feliz con el que cierran estos espectáculos tanáticos: Los “daños colaterales” habrán ayudado a la victoria futura sobre el crimen organizado, y la literatura de Dehesa brillará por toda la eternidad, mientras los mariachis significan el funeral con un “no has muerto en vano”.
Perfecto el círculo dibujado por la telenovela de lo real: Un mundo de víctimas y victimarios; una vida con criminales que reciben su castigo; una casa donde el Padre se desvive para proteger a sus hijos; un porvenir donde el cielo reinará sobre la tierra. Sin embargo, algo no cuadra en esta perfección.
En primer lugar, el Presidente de México, Felipe Calderón, reconoció que la guerra contra el crimen organizado no acabará con la venta de drogas, con lo cuál deja de ser consistente que el combate se libra en nombre de los hijos del Estado, los niños y jóvenes de México.
De tal suerte, que la decisión presidencial sobre quienes morirán en el combate (traficantes, policías, militares y civiles), se realiza con relación a otra causa. Su ausencia en el discurso, le da carácter de inconfesable e implica que en el fondo combatientes y audiencias desconocen las razones de la lucha.
En consecuencia, detrás de la imagen de una autoridad que cumple con su noble papel de proteger a los ciudadanos, encontramos una tanato-política que lleva la marca de la perversión, porque el Padre conduce a los hijos al sacrificio en nombre de lo desconocido.
En segundo lugar: la construcción de la maldad se realiza sin el debido pasaje por el cotejo de pruebas y equilibrio de fuentes de información, lo que convierte a los medios en jueces parciales de los acontecimientos y usurpadores del Poder Judicial Federal.
La responsabilidad de La Barbie sólo se basa en las afirmaciones del Ministerio Público Federal, sin que un juez haya determinado la responsabilidad en los delitos que se le imputan. Sin embargo, la repetición mediática generó una convicción inamovible y el presunto delincuente es ya recluso de lo indefendible.
Pero más importante aún: La prensa extranjera en Colombia no ha logrado documentar con fuentes independientes el vínculo entre las FARC y el narcotráfico. La información proviene de averiguaciones previas que incluyen testimonios de víctimas, presuntos narcotraficantes y ex rebeldes, cuyo contenido aún está sujeto a un proceso de veridicción por un juez.
Esto significa que detrás de la división moral entre inocentes y culpables, existe una decisión política de los gobiernos de México y Colombia para determinar a priori quienes son los protagonistas del mal.
Con la repetición, sus amigos mediáticos convirtieron a las presunciones en pruebas y hacen de los enemigos culpables por veredicto popular. La presunción de inocencia, la igualdad procesal y la sentencia, como forma de establecer la verdad para la sociedad, son inoperantes para garantizar un juicio justo.
Desde esta manera, tampoco hay un gobernante ecuatoriano “irresponsable”, que como Abraham expone a su hijo al sacrificio. Lo que existe es un enemigo político, el canciller hondureño, quien utilizó al sobreviviente cómo instrumento para el ataque contra Correa.
La protección de los conciudadanos no puede ser el motivo de Canahuati. Está demostrado que las políticas económicas de América Latina generan la migración que dicen combatir y, por tanto, son los gobernantes quienes están dispuestos a entregar en sacrificio a una parte de sus connacionales mediante el vía crucis de la migración.
Los infortunios de la moral ni las virtudes de la perversión, determinan el discurso de la opinión pública. Es la relación amigo/enemigo la que define la clase de vínculo entre los protagonistas.
La propia muerte de Dehesa no es ajena a esta característica esencial de lo político: Su deceso fue exluido del noticiero de Joaquín López Dóriga, en ejercicio de la libertad de expresión del periodista o de Televisa, la compañía con futbolistas y artistas que disfrutaron de la mercancía de La Barbie.
La falta de afinidad de López Dóriga-Televisa con el escritor y otros protagonistas de la vida nacional, como los legisladores Javier Corral y Santiago Creel, enseña que el derecho a la libertad de expresión se acompaña de otro derecho que no sólo es protagonista del proceso penal: la libertad de permanecer callado.
La animosidad de Televisa contra Reforma (casa editorial de Dehesa) ya se había manifestado también durante la semana, cuando la empresa difundió declaraciones del dueño de Cemex, Lorenzo Zambrano y en las que consideraba traidores a quienes abandonaban Monterrey por la inseguridad pública.
López Dóriga “contextualizó” la nota diciendo que uno de los empresarios que dejó Monterrey era Alejandro Junco, propietario de ese y otros diarios, y que había huido fuera del país, luego de ser amenazado por el crimen organizado.
Para concluir el despacho, el periodista reveló la ciudad en la que el empresario radica hoy en Texas, poniendo en riesgo su integridad física, no por una inconciencia de su falta de responsabilidad, sino porque Junco se encuentra al otro lado de la relación amigo/enemigo.
La protección de los ciudadanos no es un valor que rija la conducta del canciller de Honduras, pero tampoco de Televisa, donde además de la animosidad, el rating es lo que establece la pauta de información.
La empresa llevó a cabo entrevistas con los sobrevivientes con el formato tradicional de un rostro desdibujado, pero que permite a cualquiera que conozca a la persona identificarla por la voz y lo que está fuera de su cara. Borrar el rostro no garantiza la vida de la persona asegurada, pero sí la fascinación que siente el espectador ante el rostro oculto de la víctima.
Arriesgar la vida con la violación de las leyes penales y migratorias, indica que narcotraficantes, salvadoreños, hondureños, mexicanos y ecuatorianos, entre otros, son grupos que aunque opuestos en el drama moral, protagonizan ambos una rebelión.
Sin embargo, su papel de bestias y víctimas inocentes, no les autoriza un derecho a la palabra que profundice en las razones de la rebelión, su necesidad y que haga emerger en el discurso la causa que los pone a encontrarse dentro de una guerra de manera tan sangrienta.
Aunque la Literatura de Dehesa vivirá por mucho tiempo después de su muerte, su final no fue tan feliz. En una entrevista con Carmen Aristegui, días antes de su muerte, confesaba que le tenía intranquilo no entender las razones de la violencia actual en el país. Con esa duda se fue.
Podemos comenzar una respuesta con una visión freudiana-lacaniana: En lugar de una telenovela, tenemos la Historia: sociedades humanas formadas con hijos privilegiados y otros discriminados, en una rebelión contra el Padre en una disputa por el derecho al goce.
Será tarea del análisis testimoniar por los muertos, haciendo aparecer en el discurso a ese Amo y saber si lleva el nombre de Estados Unidos, corporaciones trasnacionales, los verdaderos dueños del tráfico de drogas internacional, o de alguien más.
La Banana Republic te denuncia
Titula así tu texto cuando contactes a la persona que actúo sin tomar en cuenta la normatividad. Con una identidad colectiva, sentiremos que hacemos algo por el cambio.
lunes, 6 de septiembre de 2010
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